Sobre entrevistas (5) – Reportaje a Chris Bachalo (por Frodo Ballesteros)

SOBRE ENTREVISTAS: reportaje a CHRIS BACHALO (dibujante)

Por Frodo Ballesteros

Sería muy raro que cualquier lector de comics americanos no haya leído algo dibujado por Chris Bachalo. Comenzó en SANDMAN, la rompió en SHADE, THE CHANGING MAN, ilustró dos miniseries de DEATH (una y media en realidad), cocreó GENERATION X, pasó por los X-MEN en repetidas ocasiones y títulos, es un comodín que Marvel saca de la galera cuando menos te lo esperás; hasta es capaz de colorear un comic entero en 24 horas, si las fechas de entrega lo requieren. Pero además es un tipo re humilde que da consejos sobre arte a cualquiera que lo consulte en la web, que se hace cargo de lo que le gusta, de que a veces ha laburado por el vil metal, de que la industria te pide y te mima si te rompés, y que le hace feliz estar ahí (tiene con qué).

Esta entrevista es parte del libro EL PERFIL DE LOS COMICS, todavía inédito, que trata de los comics en los años ’90, por lo cual algunas preguntas rondaran esos tiempos. Con ustedes uno de los artistas mas versátiles, del horror a lo funny, de la Corpo mutante a lo mas drogado de Vertigo… Un grande: Chris Bachalo.

-Vos comenzaste trabajado en la línea “adulta” de comics de DC que luego se transformaría en Vertigo. Recuerdo una vieja entrevista a un editor de una de esas series que, bajando un poco la cabeza, decía que los artistas no eran precisamente la prioridad para esa línea. ¿Esto pudo ser frustrante para vos, así podías apuntar tu arte en la dirección que quisieras sin la presión editorial que puede tener un artista de, digamos, Spiderman o Batman?

-No he escuchado hasta hoy ese comentario. Nunca me sentí poco apreciado en ninguna forma. Los editores con los que trabajé me apoyaron siempre y me dieron espacio para jugar con mi onda. Algunas veces tenían algún comentario –y esperaba muchos más, siendo un recién llegado al negocio-, pero aparte de eso, DC/VERTIGO era un lugar perfecto para trabajar. La pasé muy bien ahí. Puede ser que le dieron luz verde a mi onda y que soy bastante conciente de lo que puede o no puede andar en este negocio –y entiendo que es un negocio-, pero durante estos años no he recibido directivas artísticas en ninguno de los títulos en los que trabajé. Los editores me contratan y me dejan hacer lo mío. 

-¿Pensás que esa onda “sucia” de la serie SHADE (guión de Peter Milligan) te dio lo que hacía falta para volverte un jugador en serio en esos años llenos de clones de Lee, Liefeld y Silvestri, o eso te llegó debido a ser el cocreador de GENERATION X? ¿Alguien te tiró la onda de que cambiaras tu estilo, de “pedir prestado” cosas de otro artista, o te dejaron ser?

-Me dejaron ser. Trato de usar el estilo apropiado en cada género que tengan los títulos donde termino trabajando. Nunca hubiera dibujado GEN X como dibujaba DEATH o SHADE. Son muy diferentes en el contenido y tienen diferentes públicos. Ambas ondas me gustan mucho. Con un poco de suerte, la mayoría de la gente disfruta el trabajo de ambas formas también.

-¿Qué te pasaba con la industria de los comics en los ’90? Ya sabés, la saturación de comics, compañías, clones (¿hubo clones de Bachalo? Recuerdo algunos que dibujaban líneas en las narices muy parecidas a las tuyas), artistas terribles que te los vendían como “la sensación del momento”… ¿Esto era tan caótico como nos parecía acá, desde Argentina, o fue tan solo una fase?

-Fueron tiempos muy divertidos con sus pros y sus contras. Creo que fueron buenos para mí porque el mercado se expandía rápido y se buscaban artistas para llenar los huecos. Como consecuencia, terminé en muy buenos títulos muy temprano en mi carrera, cuando yo pensaba que iba a tener que abrirme paso con los dientes en editoriales independientes. La plata era buenísima. DEATH vendió 300.000 por número y los royalties eran asombrosos. Lo mismo con X-MEN UNLIMITED y GEN X. Había un talento igual de grosso que produjo esa movida y que hoy se extraña. Era genial ver a artistas como Lee, McFarlane o McKean laburar. Era maravilloso ser parte de los comienzos de los ’90 y me hubiera gustado que durasen más, pero era una parte normal del ciclo de los negocios que a veces aparece. La gente toma ventaja y se aprovecha de la situación para irse cuando las cosas se enfrían. Es bastante normal. Y lo que nos queda es una pequeña pero re fiel porción de gente que disfruta en serio de este medio. Está bueno.

-SHADE, THE CHANGING MAN pasaba medio desapercibida entre monstruos como SANDMAN o PREACHER, pero es uno de los comics más creativos que recuerdo. ¿Lo dejaste porque ya era tiempo de pasar a otra cosa? ¿Tenés algunas historias sobre esos años de trabajo? Es re raro que se haya dicho que ni habías conocido a Peter Milligan mientras trabajabas ahí…

-Sí, Shade fue una gran experiencia para mí. No tenía bocha de seguidores pero creo que nuestro trabajo fue bueno o mejor, en algunos momentos –en especial del segundo al cuarto año. Creo que la mayoría de las historias eran como mucho. Estuve muy triste cuando Peter mató a Kathy. Lloré cuando dibujé esa escena porque sabía que ese era el fin para mí. Pensé que matar ese personaje era un error, porque la veía como el centro moral del título, la única que te puedo decir que me gustaba. Sin ella, el resto de los nihilistas personajes secundarios no tenían de que agarrarse y el título decayó rápidamente. Fue un viaje de más de cuatro años geniales para mí, pero era hora de pasar a otra cosa. Gran parte de mi motivo para irme fue monetario. Pasé de ganar 5.000 por número de Shade a 25.000 en GENERATION X. No soy de los que dicen “yo no me vendo”. Dibujo, creo y me divierto en los dos títulos, pero el lujo del dinero extra fue una bendición para mí.

Me encontré a Peter un par de veces mientras trabajábamos en el título, una en L. A. y la otra durante un tour de Vertigo. Vivimos en distintos continentes y es difícil tener una relación a esa distancia. No teníamos e-mails en ese entonces. Rara vez me comunico con escritores, más que nada por tiempo y porque ellos y yo estamos ocupados, y también prefiero que ellos hagan su magia y yo la mía. Algunas veces, dependiendo de las circunstancias, tiro algunas ideas si me las piden, pero la mayoría de las veces me concentro en mi rinconcito, que bastante tiempo y energía me consume.

-En el año 2000, cuando dejamos de preguntarnos cuál de los artistas que nos gustan iba a crear su propio comic como estuvo de moda, vos sacaste STEAMPUNK. Pero duró un año y pico y volviste a trabajar para otras compañías, ¿no? ¿Te sentís más cómodo con personajes y universos preestablecidos? ¿La experiencia de tener tu propio título no fue lo que esperabas? Te pregunto porque algunos creadores la hicieron y se quedaron en esa y otros no, como si fuera algo muy difícil de hacer…

-Irme de STEAMPUNK fue una decisión económica. Mi contrato se terminó y tenía la oportunidad de seguir publicándola pero con un presupuesto mucho menor. El mercado se estaba encogiendo a pasos agigantados y las ventas del título llegaron a un punto en el que estaba perdiendo plata. Tenía un gran contrato y Joe y Richard estaban cobrando plata bastante razonable. Para ser realista, hubiera tenido que vender mi casa para seguir publicándolo. Marvel me ofreció un lugar para mantener mis ingresos. Me gustan las dos cosas. Publicar de forma independiente da mucho trabajo y hay más decisiones que tomar, más tiempo de logística, pero la libertad creativa es buena. Hay momentos en que el trabajo para Marvel puede ser frustrante porque soy parte de una gran maquinaria, pero me han cuidado muy bien a mí y a mi familia y raramente me siento creativamente trabado, he tenido mucha suerte en trabajar con muy buenos escritores que hacen historias interesantes. Estoy muy contento ahí.

-Te tocó dibujar algunos de los más grandes íconos en los comics de superhéroes, tuviste una serie de culto como SHADE en los primeros años… ¿Qué nos podés contar de las idas y venidas en los títulos de X-Men? Sabemos que la primera vez fue un tema de fechas de entrega, pero ni idea sobre las demás… Siempre me pregunté qué pasó con la saga SUPERNOVAS. Una dirección totalmente diferente para uno de los títulos, una muy buena mezcla de personajes, un gran artista (Humberto Ramos) para trabajar entre tus números… Pero se frenó muy pronto. Chau barco espacial, chau grupo, de vuelta en la mansión… ¿Qué pasó ahí? ¿Podés relacionar algo de esto a tus experiencias de los ’90 en los títulos “X”?

-Mi primera vez en UNCANNY X-MEN a finales de los ’90 fue muy frustrante. El mercado se encogía rápido, Marvel se acercaba a la bancarrota y el staff de la editorial estaba en modo de pánico tratando de levantar las ventas. Cambiaban de idea por un centavo. Sé que Joe Kelly y Steve Seagle la tenían bastante jodida para seguir el paso. Más o menos un año después, cuando pensé que habíamos llegado a una buena onda en el título, me llaman, me sacan de Uncanny y me ofrecen una miniserie de Magneto. No me gustó nada. Media hora más tarde me llama Scott Dumbier, de Cliffhanger, con una oferta para sumarme y me fui para allá. Disfruté mucho SUPERNOVAS. Mike Carey escribió historias grosas y Mike Martz me dio mucho espacio para ser creativo, dejándome rediseñar varios de los trajes. Estaba re feliz. Martz se fue a DC, el staff de la editorial pegó un cambio como suele pasar de tanto en tanto, y me ofrecieron Spidey. Amo a Spidey, y como no sabía cuándo volvería a tener la oportunidad, me mandé de una a dibujar el título. Todo bien.

-Recuerdo un par de viejas muestras tuyas con Iron Man, de hace muchos años. Eso me puso a pensar, porque mucha gente quizás te concibe como un artista de terror que tomó otra dirección en su estilo, entonces… ¿Qué cosas te gusta dibujar realmente? ¿Superhéroes? ¿Horror? ¿Fantasía? Es difícil de ver porque hiciste muchas cosas distintas… Aparte, la mayoría de las veces es complicado descubrir que otros artistas han influido en tu trabajo durante todos estos años.

Me gusta dibujar casi de todo. Cosas divertidas, serias, oscuras. Todo garpa. SHADE fue igual de divertido para mí que Gen X y Spidey. Lo que me importa son el escritor y la historia. Si son buenísimos, agarro viaje. Es loco, pero si bien odio trabajar con Iron Man, dios sabrá por qué, decidí hacer material de él armando mi portfolio cuando iba a graduarme de la universidad. Probablemente viste esas páginas.

Me influencian todos, pero Michael Golden fue la primera gran influencia que tuve. El número 55 de DR. STRANGE, el annual 10 de AVENGERS y MARVEL FANFARE 1 y 2 son mi biblia de inspiración. Rockwell, Frazetta, Sargent, Watterson, Chuck Jones, Elvgren, McKean, Risso, Lee, Skottie Young y Sienkiewicks son otras importantes.

-La última: ¿Qué cambios sentís como artista en la industria del comic desde tus primeros trabajos hasta el día de hoy? ¿Chris Bachalo está feliz o tiene algún trabajo soñado que todavía no se hizo realidad? ¿Quizá una vuelta a SHADE? (perdón, ese fue el fan adentro mío)

-Estaría felíz de revisitrar SHADE bajo las condiciones correctas. Como trabajo soñado, me parecería genial hacer algunos arcos de Batman y desarrollar personajes míos, escribir algo yo solo… Como artista, el gran cambio es el nivel de mi habilidad para dibujar -peleo menos con los conceptos y con el dibujo en sí- y los valores productivos son mucho mejores. Colorear mi propio trabajo es un gran plus.

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