Reseña del manga “Bakuman”, de Tsugumi Ohba y Takeshi Obata – Editorial Ivrea

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Por Mariano Prunes

Bakuman es un manga publicado originalmente en Japón entre 2008 y 2012, escrito por Tsugumi Ohba y con dibujos de Takeshi Obata, los autores de la muy famosa Death Note. De todas formas, presentar esta obra como lo nuevo de los creadores de Death Note sería hacer falsa publicidad, puesto que una historia no tiene prácticamente nada que ver con la otra. Bakuman es una historieta de ambientación realista, sobre la vida cotidiana de dos adolescentes que desean convertirse en autores de manga. Es probable que incluya muchos aspectos autobiográficos o autoirónicos, pero no es eso lo que importa: no se trata ni de una parodia ni de una novela de formación. No es la única ni la mejor sobre el mismo argumento (Genshiken, que es decididamente una comedia, me parece más lograda) y tiene algunos evidentes puntos flojos: los escasos personajes femeninos son huecos, es tan repetitiva como la rutina diaria de la vida del historietista, siempre apurado con las entregas, y solo algunos de los personajes secundarios están bien logrados. Pese a todo esto, es sumamente entretenida e interesante, o incluso superinteresante para aquellos que quieran conocer cómo funciona el verdadero mundo del manga. Por más que no se mencione muy a menudo, si hay algo realmente admirable sobre la historieta japonesa es la notable capacidad que tienen sus autores para contar historias. Se las saben todas. Tienen incorporados todos los recursos, ganchos, vueltas de tuerca y otros yeites del oficio, gráficos y textuales, y saben aplicarlos tan bien, que son capaces de convertir hasta el argumento menos pensado en un novelón atrapante. Parece absurdo que puedan usar los mismos métodos y obtener los mismos resultados dramáticos (o cómicos, o de suspenso) con una saga épica sobre el apocalipsis o con la historia de un tipo que se prepara una sopa instantánea, pero así es. En cualquiera de los casos, el lector no puede esperar a dar vuelta la página y ver cómo sigue. 

bakuman2En Bakuman, el argumento principal es precisamente ese, cómo se hace para crear y publicar un manga. Paso a paso los chicos van metiéndose en la industria y conociendo editores, asistentes, colegas, rivales, técnicas o concursos, y afrontando desafíos de diversa índole, desde estéticos hasta económicos. Todo aquel que haya leído o visto uno de los numerosos mangas o animés sobre el aprendizaje de una profesión o actividad (un género más que tradicional, en particular sobre deportes) sabe exactamente cómo vendrá la mano, pero lo que distingue a Bakuman de la mayoría de estas obras es que el énfasis no está puesto ni en la comedia (como en Slam Dunk!) ni en el crecimiento personal de los protagonistas (como en las obras de Adachi), sino en el oficio en sí. Obviamente, no hay ningún otro argumento en el mundo que los autores conozcan tan bien, por lo que estamos muy lejos del bizarro fútbol al que jugaban Los Supercampeones. Lo único que resulta implausible es la joven edad de los protagonistas: es muy difícil creer que puedan conciliar el ritmo infernal de trabajo del dibujante con la no menos agobiante secundaria japonesa – aunque han existido en la vida real algunos autores adolescentes, de novelas y mangas. Todo el resto, las detalladas discusiones sobre todos los vericuetos de la particular industria del manga, repleta de códigos, géneros, escalafones y rankings, y los continuos problemas éticos sobre qué es más conveniente a la hora de primero poder ser publicado y luego seguir siendo publicado –porque la popularidad es efímera y la competencia nunca descansa; de hecho, si le creemos a esta serie en Japón nunca nadie descansa– resulta una verdadera revelación. ¿Es Bakuman una serie que sólo puede interesar a los interesados en el manga o la cultura japonesa contemporánea? No necesariamente. Yo diría que la gran mayoría de los argumentos abordados se puede fácilmente aplicar a cualquier industria del entretenimiento masivo (cine, televisión, literatura y música popular, etc.), y por ende es muy recomendable para todo aquel interesado en uno de esos ámbitos. Sin dejar de cumplir con los códigos del género, Bakuman ofrece una visión sincera y cabal de este tipo de trabajo, no una fantasía hollywoodiana o una sátira estilo 30 Rock. Por supuesto, la serie tiene también un poco de romance y otro de comedia, pero a medida que pasan los capítulos todo eso queda en un lejano segundo plano. El que avisa no es traidor.

En Argentina, la editorial Ivrea comenzó a publicar la serie en 2012 (son veinte tomos en total y hasta 2013 lleva publicados cinco), con una muy buena traducción nacional, directa del japonés y al rioplatense, obra de Nathalia Ferreyra. Existe también una versión en animé, en este momento a punto de concluir su tercera temporada, que sigue muy fielmente la historieta.

Mariano Prunes

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