Entrevista al historietista Juan Sáenz Valiente, por Santiago Sánchez Kutika

sudestada

Entrevista a Juan Sáenz Valiente

Comparto en esta ocasión la entrevista realizada por el guionista Santiago Sánchez Kutika (Hotel de las Ideas, Fierro) al historietista Juan Sáenz Valiente (Sarna, con guión de Carlos Trillo; El hipnotizador, con guión de Pablo De Santis) con motivo de la publicación de su nueva novela gráfica La sudestada (Hotel de las Ideas, 2015). La impresionante historieta, policial y costumbrista, incluye paisajes de Buenos Aires y el Tigre y personajes inolvidables como el detective Jorge Villafañez, con guión y dibujos de este artista que no deja de sorprendernos. Sobre la base de esta entrevista, el autor realizó un fanzine adaptando la charla a historieta, que recibieron quienes compraron los primeros ejemplares en la preventa online que organizó la editorial. Hoy, por cortesía de Santiago y de Juan (a quienes les agradezco la generosidad de siempre), subo la excelente entrevista de manera completa. (Hernán Martignone)

Santiago Sánchez Kutika: ¿Cómo surgió La sudestada?

sánchez kutikaJuan Sáenz Valiente: Tenía ganas de hacer un policial, pero escapando a lo trillado, a la típica idea de policial negro en Los Ángeles, con la ley seca, el detective alcohólico y el tono sepia. Quería hacer algo que pase en Bs. As., en la actualidad. Ver cómo investiga un detective hoy. También tenía la idea de que pasara en el Tigre, no sé bien por qué. Pero no quería una historia de suspenso, quería que pasara más por un lado “humano”, de relaciones interpersonales, de almas que se encuentran. La verdad es que no había leído ni leí a Chandler o a Hammett. Antes de comenzar a hacer el libro me pregunté si debía hacerlo, pero decidí que no. De alguna forma, usé esa falta como una virtud. Cuando terminé la historia, igualmente, me di cuenta que cumple con todos los parámetros del policial (risas). Nunca entiendo demasiado bien cómo es el tema de las clasificaciones de género… creo que es algo medio de videoclub. No me parece tan claro, tan fácil. Lo divertido en este caso es que intenté alejarme de la estructura clásica del policial, pero llegué al mismo resultado.

SSK: ¿Qué influencias tuviste a la hora de hacer el libro? 

juan svJSV: Me puse a ver algunas películas en especial, que, como en el caso de los libros, no tenían que ver con el policial: se tratan más bien de películas que se centran en relaciones humanas. La imagen de la mujer bailando en la lluvia se la afané, de forma inconsciente, a Rabaté, de su libro La tienda de las ilusiones. Por otra parte, hay una película de Mike Leigh, Secretos y mentiras en la cual se empiezan a cargar las situaciones y, cuando se llega al final (en un almuerzo familiar al aire libre), se pudre todo. Le quise robar eso: que al final exista un almuerzo y que se pudra todo. Sin embargo, mi recorrido es muy diferente que el de la película. Además, otros libros que influenciaron la historieta son Metagenealogía, de Alejandro Jodorowsky,  Mi novia, manual de instrucciones, y Mi ex-novia, ambos de Fabio Fusaro. El viaje de Mastorna, de Fellini y Manara es otra influencia, un poco más escondida. Quería hacer un clima parecido al que se ve en ciertos momentos de ese libro.

detectiveSSK: ¿Cuándo comenzaste a escribir y dibujar el libro?

JSV: Empecé en el 2012. El guión lo hice en el 2012, comencé a dibujar ese mismo año y estuve todo el 2013 dibujando. Recién terminé a principios del 2014.

SSK: ¿Cómo trabajaste el guión?

JSV: Voy a un taller con Irene Ickowicz, que es guionista de cine y teatro. Podés llegar a su taller con lo que quieras. No da teoría de entrada, sino que se trabaja con el material que llevamos. No quiere imponerte una estructura cuando escribís; las lecciones teóricas se van adaptando a los trabajos y sus necesidades.

SSK: Continuando con el tema, ¿sos de escribir un guión estructurado?

JSV: En Norton Gutiérrez y el collar de Emma Tzampak, hice una especie de plot para que todo funcionara matemáticamente. Jodorowsky dice que escribir un guión es como tejer un telar: vas desarrollando, y cuando llegás a la mitad tenés que empezar a cerrar todo lo que abriste. Con Norton pasó eso, y por eso armé un plot detallado, pero siempre teniendo la posibilidad de volver atrás, de agregar algún detalle, un hilo nuevo. Después, hice el storyboard y recién ahí comencé con el dibujo. Era mi primera experiencia, tenía miedo de cagarla (risas).Con La sudestada hice otra cosa. La fui desarrollando sin saber el resultado. Al principio, no sabía cómo iba  a ser el final. Sabía que iba a haber un encuentro, pero no sabía por qué ni cómo. Quizás no sabía cómo iba a ser la historia, pero sí tenía en claro algunas situaciones o climas que quería que estuvieran sí o sí.

telar

SSK: En el prólogo de La sudestada, Pedro Mairal comenta que sos un gran dibujante de viejos. ¿Te parece que es así? ¿Te gusta particularmente dibujar ancianos?

JSV: No me gusta esa cosa del físico perfecto, del superhéroe. Quizás después se me va la mano y quiero hacer todo realista. En la calle ves a las minas con el culo aparentemente perfecto, contenido por el jean o las calzas, pero después vas a la playa y te das cuenta que es mentira, los culos vibran, son flojos (risas). No podría dibujar un tipo perfecto porque tengo miedo de que no sea creíble.

entrevista dibujadaSSK: ¿Cómo fue tu trabajo de documentación para escribir la historia?

JSV: Lo que quise hacer es ver cómo investiga un detective argentino actual. Para eso, entrevisté a un detective real. Lo busqué por todos lados, pero no lo encontraba. Incluso fui a lugares donde venden artículos para detectives. Uno era un departamento en un primer piso que en el que vendían también helicópteros a control remoto. Cuando entré al local, estaban probando uno y casi me arranca la cabeza (risas). Tuve que esperar ahí quieto, mientras el vendedor seducía al cliente haciendo que el helicóptero me pasara finito reiteradamente. Pensé: “¿Qué mierda hago acá?”. Después les pregunté si conocían algún detective y me dijeron que no, que ahí solo iba gente común, y que si había ido algún detective, ellos no lo sabían (risas). Yo me imaginaba que iba el tipo con el sombrero… pero no. Volví deprimido a casa. Un amigo que vive conmigo, al verme así, me preguntó qué me pasaba. Le conté y me dijo que el papá del baterista de su banda era detective. “¿Y por qué no me dijiste antes?” (risas). Fui a entrevistar al detective como tres veces, y también lo llamé varias veces por teléfono, porque el tipo se re prendió. Era medio tabú el tema de su profesión con su familia… sabían que era detective, pero no los detalles de sus casos. La historia de la bailarina es inventada, pero, por ejemplo, cómo la sigue el protagonista, no. Le pregunté: “¿Cómo hacés para seguir a alguien?”. “Me paro atrás y lo sigo. Nunca me ven”. Una vez tenía que seguir a un tipo y lo siguió pegado en el subte, en la cola del banco. Dos o tres días; si estás haciendo trámites en el centro, no te fijás quién está al lado. Las entrevistas ambientales también son cosas que este detective hace, para corroborar si una persona es sospechosa o no a la hora de entrar a un trabajo. Nunca se puso ni una peluca, ni bigote postizo: su premisa es que hay mucha gente con ganas de hablar. Sabe hacer hablar a la gente. Y en esa charla, hablan de más. En el calor de la conversación, te cuentan las cosas. “Y, cuando ya sacaste la información, te tenés que ir”, me decía.  “Para hacer una investigación en un barrio, tiene que hablar rápido con los vecinos, para que no hablen entre ellos y se den cuenta”.

SSK: ¿Y a la hora de dibujar?

detective

JSV: Con el dibujo, hago todo un storyboard, el libro en bocetos. También lo llevo al taller de guión. Está bueno dárselo a leer a más gente. Así, sabés si lo pudieron seguir o no, si algo no se entiende… Las devoluciones, además, potencian el trabajo. Después, saco fotos en las locaciones. Esto lo hice antes del Google streetview, ahora creo que ni me movería (risas). Antes era más pendejo y para que me permitieran sacar fotos mentía y decía que era para un laburo de la facultad, pero ahora que por mi edad no da, digo la verdad; que soy dibujante de historietas. Pensé que nadie se iba a copar si decía que era para una historieta, pero te dan la misma bola (risas). A lo sumo, en algunos negocios piensan que venís de alguna inspección y no te dejan sacar fotos. Para los personajes, en general agarro gente que existe. No tengo gran facilidad para inventar la cara de una persona sin documentarme. Tal vez no me quede tan parecido, pero el hecho de partir de una cara real hace que me quede una cara creíble. No me gusta que los personajes secundarios sean poco definidos y que los protagonistas tengan todo el detalle. En El Hipnotizador hice muchas caras inventadas (por ejemplo la del protagonista), mezcladas con algunas reales, como la del malo, que está inspirada en la de Cavallo. Fue muy desparejo, creo que te das cuenta que algunas caras son inventadas. En La sudestada, en cambio, me propuse que todas las caras sean sacadas de gente real. Una vez que sé dibujar al personaje, me olvido de la foto y los dibujo de memoria. Solo copio al principio.

página

SSK: ¿Te preocupás por que todo sea realista o depende de la obra?

JSV: Depende de cada obra. Pero sí me preocupo de que sea parejo. Por ejemplo, están buenos esos mangas en los que hay personajes super caricaturescos y otros no, y conviven en el mismo cuadrito. Pero en El hipnotizador quise ser parejo y por lo que comentaba, no me salió. La meta de La sudestada es que fueran todos parejos, completamente realista. Aunque no deja de estar un poco caricaturesca… Hay personajes más deformes, como el gordo, por ejemplo. Pero, me ha pasado en la vida real de ver gente que directamente ES una caricatura (risas). Los fondos son realistas, cosa que no pasaba tanto en El hipnotizador.

tigreSSK: ¿Viajaste mucho al Tigre?

JSV: Intenté viajar lo menos posible, porque no me gusta mucho el Tigre (risas). De hecho, lo odio. Intenté mostrar esa cosa de estar lleno de mosquitos, caluroso y húmedo… (risas). Mi experiencia no es buena. De chico iba a una casa, que es la casa que aparece en el relato. A las 10 se cortaba la luz, por el grupo electrógeno y yo me cagaba de embole, porque soy medio noctámbulo. Me quedaba mirando el techo, sin poder hacer nada. Esta historia es una especie de venganza a esas noches de insomnio en el Tigre (risas). Por una serie de relaciones lejanas, volví a esa misma casa más de 15 años después. Fui una vez, saqué muchas fotos y me fui rápido.

SSK: ¿Por qué la elección del blanco y negro?

páginaJSV: Tiene que ver con un estilo que le robé a Nicolas De Crécy, de una historieta suya que se llama Salvatore, donde el proceso del color se dividía en dos instancias: por debajo, los matices de los colores pintados digitalmente con el baldecito en la computadora. Y las sombras, es decir las graduaciones tonales de los colores, pintadas manualmente a lápiz superpuestas por arriba. En La Sudestada, al igual que en El hipnotizador, utilicé la misma técnica, pero reemplazando el lápiz por la acuarela para sugerir los tonos. El mambo con esta técnica es que tiene una condicionante muy contundente; lo máximo de luz que puede tener algo es la del matiz que se le dio con el baldecito; no puede ser más claro que eso. Es lo mismo que pasa en las fotos antiguas blanco y negro que eran coloreadas a mano; no tienen blanco. Para El Hipnotizador me funcionaba perfecto por esa estética como de postal antigua que sugería la historia. Pero para La Sudestada me limitaba mucho, porque buscaba algo más crudo y al aplicarle un color con el baldecito a cada cosa me imponía darle límites nítidos y entonces clasificar todos los elementos del cuadrito. Si recurría al blanco y negro en cambio todo podía ser una masa gris que no se entiende bien qué es. Podía dibujar la vegetación del Delta y que no se sepa bien qué hojas son de qué árbol, y cuáles de otro. Cosa que paradójicamente, es más cercana a la realidad. Y principalmente, podía quemar con la luz, ¡Podía hacer cosas que se vean blancas! También es un homenaje al clima estético del policial clásico, claro. Además, desde el guión no hay exigencias y juegos con el color. Creo que es importante un uso narrativo del color, ya que no es sólo decoración. Me acuerdo del libro El cine según Hitchcock, de François Truffaut, en relación a la película Vertigo. Como Hitchcock estaba tan acostumbrado a narrar en blanco y negro, cuando tuvo la oportunidad usó el color dándole un sentido a todo en esa película. Pero mi editora en Francia me pidió que La sudestada fuera a color. Un poco me cagó la vida (risas). Yo no quería repetirme y hacer lo mismo que en El hipnotizador. No quiero desmerecer la edición francesa de La sudestada: funciona todo y es para otro público con exigencias diferentes. Como dibujante soy turista en su mercado; ellos saben bien qué y cómo funciona en sus lectores. Pero no es lo que yo quería hacer de entrada. Los chicos de la editorial Hotel de las ideas se ofrecieron hacerla toda a color para la edición argentina, pero les aclaré que mi versión de la historieta es en blanco y negro. Cuando entonces realicé la adaptación a blanco y negro fue un alivio.

SSK: ¿Sentís que tenés influencias de los guionistas con los que trabajaste, como Trillo o De Santis?

hipnotizadorJSV: Creo que un poco sí, es medio inevitable. Con De Santis laburé más que con Trillo, con el que hice solo una historieta. Es increíble que por más que uno lea mucho de un autor, trabajar sus guiones te hace desglosar su trabajo de una forma más profunda. Cuando me tocó leerlos y dibujarlos, encontré algunos de los engranajes de cómo funcionan, engranajes en los que, como lector, nunca antes había reparado. Trillo, por ejemplo, suele generar más bien universos y personajes super interesantes y después los pone a jugar y ve qué pasa. No se centra tanto en la historia en sí. Él mismo te daba estas pautas y decía: “Después pasan cosas”. No aclaraba cuáles (risas). De Santis tiene una armonía perfecta con los diálogos y los tiempos de la historia. Ya desde el guión manda elipsis y ritmos impecables. A mí me gusta alterarles la narración, pero, muchas veces con él me pasaba que me mandaba algo herméticamente perfecto. Todo esto me hizo prestarles más atención a sus trabajos como guionistas. El detective de La sudestada tiene algo de los personajes de Trillo. Y muchas veces tuve que tajear diálogos intentando imitar a De Santis, succionando momentos innecesarios desde las calles que hay entre los cuadritos. No sé exactamente qué les robé a cada uno, pero sé que algo sí, porque aprendí muchísimo trabajando con ellos. No tengo noción de qué es dibujar guiones que no sean de ellos dos, así que…

Por Santiago Sánchez Kutika

Para leer una reseña de su libro Me estoy quedando pelado, clic aquí.

La sudestada de Juan Sáenz Valiente se consigue en comiquerías y librerías. Para más información, clic en el Facebook de la editorial o, para comprarlo, en el del propio libro.

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