Reseña de “Me estoy quedando pelado”, de Juan Sáenz Valiente

pelado tapa¡Dale, Pelado, no pares nunca más!

De impecable factura en cuanto a papel y a impresión en color (48 págs., 2015), “Me estoy quedando pelado” de Juan Sáenz Valiente (Sarna, El hipnotizador, Norton Gutierrez y el collar de Emma Tzampak, Un perro con sombrero) es de esos libros que vienen a volarnos, literalmente, la peluca. Amén del mencionado aspecto exterior, hay que prestar mucha atención al contenido de la obra (y a la forma, si es que queremos seguir separando uno de la otra). Después de romper todo con la mejor historieta de 2015 (ese policial costumbrista perfecto, y algo más, titulado La sudestada y publicado por Hotel de las Ideas), Sáenz Valiente se despacha ahora, nuevamente como autor integral, con esta joyita, aunque cambiando de manera radical el tono y la propuesta estética.

Pilus fugit

El libro aborda con mucho humor el “flagelo” de la caída del cabello, pero no elige hablar de los pelados ya consumados sino de aquellos que, individualizados en la figura de “Tito”, están en la etapa de la “incipiente calvicie”. Y es claro que, al menos en este caso, el proceso -el paso de peludo a pelado- es más interesante (y más divertido) que el resultado. (Entre paréntesis habría que decir que la historia puede leerse como una suerte de reverso de la novela Historia del pelo, de Alan Pauls, que comparte la obsesión pilosa de “Me estoy quedando pelado” pero desde otro lugar). La obra está bastante cerca de lo que sería un libro “conceptual”, pero la temática tiene mucha tela para cortar, por lo que exige un desarrollo más allá de la mera idea. Y la realización está muy lograda.

La cólera del Pelado Aquiles 

pelado p. 29Para narrar ese pasaje capilar, ese camino del héroe que va perdiendo el pelo pero no las mañas, Sáenz Valiente opta por tomar, además del típico formato cuadrado, la estructura y el estilo de un libro infantil (que incluye también una suerte de moraleja o enseñanza final “para lectores maduros”). O sea: se cuenta algo que afecta sin duda a los adultos, pero como si se tratara del divorcio de los padres o de la caída de los dientes de leche. La primera frase del libro, además del propio título, ya define ese tono general, cierta modulación: “Cierto día, Tito notó que tenía menos cabello del que solía tener en la zona frontoparietal…”, y en la misma línea están expresiones como “¡Su amigo Tomás tenía razón!”. Alguien más osado que yo tendría que hacer la experiencia de darle a leer este libro a un niño, a ver si el mensaje optimista del desenlace prima sobre el trauma que podría causarle ser testigo de la angustia (más bien leve, pero muy bien transmitida) de Tito. O, por qué no, componer otro librito titulado “Me están saliendo unas canas”, para los que no padecen la caída del cabello pero sí (como todos) el paso inexorable del tiempo.

Ni un pelo de tonto

El tipo de dibujo desarrollado por Sáenz Valiente (maestro en el dominio de múltiples estilos) acompaña también esa búsqueda estética ya desde la paleta de color elegida. Y si bien hay que ponerle sobresaliente en todos los aspectos del apartado gráfico, con personajes de ojos y cabezas grandes y cuerpos pequeños, se destaca todavía más en la representación del variadísimo lenguaje corporal (y de los gestos conmovedores pero muy graciosos) del sufriente Tito. Ciertos detalles que tienen que ver con la capacidad de observación y con la técnica del dibujo (el ángulo desde el que se mira, la iluminación) le brindan al autor ideas muy productivas para abordar el tema en cuestión. Y se ve también cierto guiño al género autobiográfico en la foto que Sáenz Valiente (¿Valientito?) elige para darse a conocer a los lectores.

chapasLa historieta como medio de expresión (con sus inmensos recursos) está muy presente, sobre todo en ciertas resoluciones gráficas más que interesantes, como el uso del globo de pensamiento que se aplica al protagonista de la historia y que tiene que ver con el “qué dirán”, con la mirada del otro (y de la otra). Pero su esencia es la de un libro ilustrado, escrito con una prosa sencilla y muy bien lograda para contar esta historia, con ocasionales globos de diálogo aquí y allá. La contratapa muestra a las claras la independencia de la imagen, libre de la relación directa con el texto que la acompaña (y no “al que acompaña”): la casa a la que se le vuelan las chapas del techo y “lo único que detiene la caída del cabello”. Y otra de las imágenes sin palabras que se destaca es la del peine humanizado, en la portadilla del libro.

Como alguna vez le dijeron a Galeano, “si el pelo fuera tan importante, estaría adentro de la cabeza y no afuera”. Si tenés dos dedos de frente (y especialmente si tenés más de dos), no podés pasar por alto este libro.

Para leer una entrevista a Juan Sáenz Valiente, clic aquí.

El Facebook oficial del artista, haciendo clic aquí.

“Me estoy quedando pelado” ya se consigue en distinguidas librerías como CúspidePunc (Dr. Luis Belaustegui 393, CABA), Moebius (Bulnes 658, CABA), Musaraña (Gral. José María Paz 1530, Florida, Pcia. de Bs. As.), Librería La Barca (Scalabrini Ortiz 3048, CABA). Durante la semana del 23-11-15 llegará también a Cualquier Verdura, Trippin Store y Chirola Cool Things.

Hernán Martignone

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